TODOS SOMOS TITIRITEROS. POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

205La Audiencia Provincial de Madrid lo tiene claro: la actuación de Títeres desde Abajo durante el carnaval de 2016 en el distrito de Tetuán no supone un delito de odio y ha optado por archivar este caso. Es la segunda vez que se archiva esta causa, después de que la Audiencia Nacional considerase que los titiriteros no habían incurrido en ningún delito de enaltecimiento del terrorismo.

Desde Ganemos Madrid mostramos nuestra alegría, tanto por el archivo de la causa como por la movilización ciudadana que defendió esos días la libertad de expresión y nuestros derechos fundamentales. Una sociedad que se volvió a situar un paso por delante de sus representantes y que no cayó en una tramposa estrategia de polarización: una sociedad que anhela la discusión democrática frente a la crispación mediática y la judicialización de las diferencias políticas.

Hoy se demuestra, como advertimos en su momento, que el propósito inicial no era juzgar un supuesto delito, sino atacar la libertad de expresión y de creación artística, e infundir el miedo a través del linchamiento público y la vergonzosa judicialización que han sufrido dos personas inocentes. También, lamentamos que en su día el Tribunal Supremo archivara la querella presentada por la Asociación Libre de Abogados contra el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno Chamarro, que interpretó “enaltecimiento del terrorismo” e impuso prisión preventiva por una obra de títeres de cachiporra.

Esta situación podría haberle tocado a cualquiera. El caso de los titiriteros fue un caso más de “guerra cultural” creada e inflada de un modo delirante por medios de comunicación y grupos políticos que recurren a supuestos escándalos “morales” para atacar el proceso de cambio político que se ha dado en los Ayuntamientos.

La estrategia de “guerra cultural” practicada a menudo por personajes como Esperanza Aguirre -aunque no pocas veces queda reducida al ridículo- se contrapone con lo que en cualquier sociedad democrática se debatiría de forma dialogada y razonada. Pensamos además que este verdadero odio que practica la derecha más rancia intenta ser una herramienta útil para tapar sus propias vergüenzas, infinitamente más importantes para el conjunto de la población. El verdadero escándalo es que se presenten como guardianes de la moral quienes han sido los más acérrimos defensores del expolio de la riqueza común a través de los desahucios, los recortes y las privatizaciones, quienes han actuado permanentemente como encubridores del bochorno cotidiano de la corrupción masiva, y que han hecho que nuestro Madrid sea una de las ciudades más desiguales de Europa.

Una situación similar sufre estos días la tuitera Cassandra, para quien el fiscal pide dos años y medio de cárcel por unos chistes sobre Carrero Blanco. Tampoco se libró del tortuoso proceso el cantante de Def con Dos, César Strawberry, que este verano fue absuelto. Se le pedía más de dos años de prisión por entender la Fiscalía que había incurrido en delito de enaltecimiento del terrorismo por seis tuits de contenido parecido.

No podemos omitir, por otra parte, la responsabilidad política que en este asunto tiene el gobierno del Ayuntamiento de Madrd, especialmente la Alcaldesa Manuela Carmena y los responsables de la Concejalía de Cultura. Exigimos pues, en primer lugar, disculpas públicas hacia Raúl y Alfonso, los dos titiriteros, por no haber sido defendidos sin matices ante el ataque que estaban sufriendo, pero también para las personas que vieron afectado su trabajo, tanto en el Ayuntamiento como en el Carnaval de Madrid. Un gesto que nos parece esencial si se pretende restituir la brecha que el caso de los titiriteros generó con muchas de las personas y colectivos más comprometidas con el cambio en nuestra ciudad, que nos pusieron en el Ayuntamiento, y que, algunas de manera pública, se han distanciado de Ahora Madrid. También, reivindicamos con humildad, pero con orgullo, el posicionamiento que en este caso mantuvimos desde Ganemos Madrid [goo.gl/4FvUFg].

Carnaval 2016, un carnaval popular

Nos parece justo hacer referencia a lo que el Carnaval Madrid 2016 supuso para el tejido social del distrito de Tetuán. Cientos de personas participaron de forma altruista durante meses en la confección, programación y difusión de todos los eventos programados. El caso al que estamos haciendo referencia tuvo este significativo daño colateral: la apuesta por la descentralización de la ciudad en el ámbito cultural, sin duda quedó tocada y, haciendo referencia de nuevo a Tetuán, la apuesta por integrar a decenas de culturas en la zona quedó enmarcada en un suceso que acaparó portadas criminalizadoras, invisibilizando y negando lo que esa festividad trajo bajo el brazo, la posibilidad de un Madrid diverso y alegre. Para las organizaciones y colectivos de la zona, toda esta mascarada supuso un varapalo

La credibilidad, la valentía y la buena relación con nuestra gente son algunos de nuestros principales tesoros. Seguiremos organizándonos para defender la alegría, las libertades civiles, los métodos pacíficos y la discusión democrática razonada frente a quienes no pueden soportar la pérdida de sus privilegios.

Un fuerte abrazo, titiriteros. Todos y todas somos titiriteros.

Ganemos Madrid.