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Propuesta inicial: Movimiento municipalista

PROPUESTA DE DOCUMENTO PARA EL GRUPO DE MOVIMIENTO
En demasiadas ocasiones el imaginario del asalto institucional se ha confundido con la pura tomadel poder. Lejos de esta imagen, cualquier movimiento municipalista que quiera tener presencia institucional debe considerar su papel en el sentido contrario. El movimiento municipalista se debe entender como una manera para quitarle poder a las instituciones y devolvérselo a los movimientos.
Entendemos por movimientos tanto aquellos actores organizados, ya conectados a redes políticas y de reivindicación, como todos aquellos y aquellas ciudadanas que no están organizados en ese sentido y que quieren conectarse a través de otros muchos niveles de participación u organización puntuales.
Para muchos y muchas tomar las instituciones, llegar a tener presencia en ellas, incluso
mayoritaria, no tiene sentido si esa presencia, si ese asalto no está acompañado por la idea de tomar la ciudad. Nos referimos a la posibilidad de articular democráticaticamente mecanismos
concretos de toma de decisión que obtengan una traslación concreta y efectiva en los órganos de gobierno. Tomar la ciudad significa que la ciudadanía organizada y no organizada pueda dar
cumplimiento a la idea de que los y las representantes políticos han de mandar obedeciendo.
Semejante mandato sólo podrá cumplirse si desde las instituciones se es capaz de comprender los diversos niveles de organización política, las redes, las formas de expresión y agregación que se articulan en nuestras ciudades.
Se trata de pensar un sistema institucional que toma una forma más cercana y extensa, mucho más permeable y flexible de lo que hemos conocido hasta ahora. Nos referimos a un proceso de descentralización institucional (metropolitano, distrital, barrial) capaz de construir sistemas de participación y toma de decisiones en ámbitos analógicos y digitales que lleguen al conjunto de la ciudadanía. La efectividad de este sistema de construcción institucional en un plano más microsocial sólo puede tener éxito si se abre un enorme proceso de mapeo y consulta que permita identificar con la mayor precisión posible cuales son los actores y movimientos identificables en la ciudad. Aunque esta cartografía sería insuficiente si no se tomasen en consideración sistemas de extensión y encuentro con la mayor parte de la ciudadanía.
Debemos ser conscientes de la complejidad de este mapeo, pues su función no sería sólo la de acercarse a un conocimiento certero de la realidad social de una territorio, sino que su objetivo sería el de testar como se pueden construir múltiples formas de conexión entre la ciudadanía y las instituciones. Mecanismos de toma de decisión, auditoría y fiscalización de las políticas públicas que -en forma de mandato- obliguen a que cualquier cargo político se ciña al cumplimiento de estos mandatos.
Podemos decir que el sistema de participación tomaría, desde ese momento, la forma de un
contrato que cualquier cargo político debería firmar antes de ocupar puestos de responsabilidad.
Todo cargo político tendría que comprometerse con un sistema ético que en forma de carta de responsabilidades detallase tanto los compromisos adquiridos como las consecuencias que tendrían su incumplimiento. 
Con el objetivo de delimitar cuales serían las formas de organización de las áreas centrales de esta relación se tendrían que establecer dos líneas de actuación. La primera tiene que ver con la participación sectorial, a través de áreas temáticas o de especialización concretas. La segunda, se centraría en las formas de participación territorial, donde se articularían sistemas que se centrasen en la escala distrital y barrial. En este sentido, la práctica de relación entre movimientos-ciudadanía-instituciones debería tener algunas áreas preferentes de trabajo relacionadas con cuestiones políticas centrales. Estas áreas
son las relacionadas con la organización de los sistemas de participación, la ordenación del territorio y el medio ambiente, las cuestiones relacionadas con el cuidado de las personas y los sistemas de bienestar, la cuestión del acceso a la vivienda y a espacios comunes y la cuestión de la economía y el trabajo. 
Por último, consideramos necesario que estas formas de relación entre movimientos, ciudadanía e instituciones se construyan respetando tanto la autonomía de los diferentes actores sociales como los mecanismos de autogestión y autogobierno de los distintos movimientos. Esto quiere decir que se debe ser especialmente vigilantes y cuidadosos para huir de mecanismos de subcontratación y 
clientelismo, de tal manera que el criterio de reparto y distribución del poder y la gestión primen como forma de relación democrática y transparente en sistemas descentralizados y donde tengan cabida y participen diversas formas institucionales públicas y ciudadanas.
Posibles líneas de trabajo para segur avanzando:
Plan de Urgencia:
-Participación- presupuestos participativos
-Vivienda-propuestas de la PAH
-Espacios Sociales-Centros Sociales 
-Cuidados y Bienenstar-Grupos feministas+mareas
-Trabajo-Cooperativismo-REAS