JORNADAS DE DEBATE

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Ciudades Rebeldes: Nueva institucionalidad, contrapoder y organización.
Jornadas de debate de Ganemos Madrid

En muchas ciudades de este país, las elecciones municipales han abierto a la vez la posibilidad de los cambios deseados y el campo incierto de la experimentación. En Madrid, también, los retos a los que se enfrenta la ciudad sobrepasan con mucho los límites institucionales —así como, por supuesto, nuestros propios límites— y requieren de reflexiones y puestas en común de las que estas jornadas de debate pretenden ser simplemente una parte y un comienzo. También una continuación del trabajo desarrollado en varios frentes antes de las elecciones municipales, ahora situado en la responsabilidad y enorme ilusión que supone el apoyo electoral masivo a la candidatura ciudadana que hoy gobierna la ciudad.
Como propuesta para hincar el diente a este necesario debate en torno al desafío municipalista, planteamos cuatro ejes que lo aborden de la forma más amplia posible.

1. ¿Qué entendemos por nueva institucionalidad?

Seguramente algo más que criterios de transparencia, honestidad y eficacia en la gestión de lo público. Incluso más que la necesidad de articular en la ciudad mecanismos fuertes de deliberación y de toma de decisiones, y/o implementación de vías revocatorias. Queremos pensar la ciudad desde lugares que la entiendan como un proceso de cooperación, de intereses y responsabilidades comunes. Para que el hecho de abrir las instituciones explote las capacidades de autogobierno, corresponsabilidad y capacidad social productiva que la ciudadanía ha expresado. Sabemos además que estas capacidades no están sólo determinadas por el marco institucional inmediato, sino que existen poderosos condicionantes estatales, europeos, económicos e incluso culturales. ¿Qué papel pueden jugar la experimentación y la desobediencia desde la nueva institucionalidad? Seguramente uno de los mandatos más claramente expresados a la candidatura de confluencia que es Ahora Madrid es el de hacer uso político de la administración para impulsar medidas que frenen, obstaculicen o eviten el despliegue del programa de ajuste neoliberal en contra de las necesidades de la población. Pero también hace falta pensar en qué ámbitos han de impulsarse estas medidas, por eso, entre sus ejes programático, en Ahora Madrid encontramos la descentralización municipal y el desarrollo de juntas vecinales de buen gobierno que posibiliten un paulatino empoderamiento de la población a la hora de llevar a cabo iniciativas barriales, distritales e interdistritales. A todo ello habría que sumar la necesidad de incentivar experiencias de cogestión ciudadana de los servicios, de modo que podamos repensar lo público desde miradas mucho más comunitarias que hasta el momento.
2. ¿Cómo se crea contrapoder y qué función pueden tener los movimientos sociales en la transformación democrática a escala municipal?

En el nuevo escenario postelectoral nos encontramos con una situación inédita y, en gran parte, inesperada: algo como Ahora Madrid gobierna la ciudad y gran parte de su tejido social se siente interpelada a participar de este “gobierno” al mismo tiempo que a ejercer de oposición en un sentido muy amplio. Puede sonar contradictorio en un proceso de apropiación de las instituciones impulsado por un movimiento de transformación democrática en buena parte proveniente del activismo social —y en el que alcanzar cierto poder parece agotar, algunas veces, el significado del verbo “ganar”—. Pero no se trata de reactivar prácticas de resistencia, sino de entender que la institución, por más que nos toque ponerla patas arriba, hacer porosos sus muros y abrir sus ventanas al latir de la calle, tiende, por su propia naturaleza, a llegar tarde, a hacerse vieja y, en consecuencia, a anquilosarse. Y esto es así porque su objetivo es generar continuidad, estabilidad y certidumbres frente a las vicisitudes de la existencia. La sociedad, por el contrario, solo puede mantener sus demandas al día, sus necesidades innegociables, su presión constante por desbordar lo ya fijado para obligarlo a adaptarse y responder a las nuevas realidades. ¿Qué confluencia es entonces posible entre estos intereses aparentemente contrapuestos? ¿Qué puede, qué debe hacer la institución para impulsar la vitalidad de la sociedad organizada en vez de ordenarla o acallarla? ¿Cómo se difumina el poder institucional para que el poder de la gente sea cada vez más nítido? ¿Cuál es el papel de los movimientos sociales, de la sociedad organizada, en estos momentos en que tanto sus propias demandas, como buena parte de sus actores están o pretenden alcanzar las instituciones? ¿Cómo hace un poder institucional para responder a las demandas de no representación y de autogobierno ciudadano que son, al fin y al cabo, el objetivo de un movimiento municipalista?

3. ¿Cómo nos organizamos y qué métodos debemos usar?

La relación entre los cargos públicos y las organizaciones que desarrollan los programas con los que estos se presentan a las elecciones ha sido siempre compleja y no exenta de tensión. En el caso de las candidaturas ciudadanas esta relación se complica aún más tanto por la carencia de patrones que sirvan de guía como por el carácter de construcción permanente de un proceso que se pretende lo más horizontal y democrático posible. En el caso de Ahora Madrid, el proceso de confluencia previo hace, además, que esa relación no sea a dos bandas, sino a tres —o más— y repleta de asimetrías. Todo esto puede resultar una potencia o una fragilidad, dependiendo de las prácticas que establezcamos a partir de ahora y que están en gran parte por inventar. Hablamos de cauces de comunicación, de órganos ejecutivos, de obligaciones de cargos electos y de personal contratado, de criterios de delegación y de márgenes de autonomía. Hablamos, también, de dinero. Es mucho el trabajo ya realizado y sorprendente la celeridad con la que se han levantado las estructuras que han dado soporte a todo el proceso. Parece, no obstante, evidente, que debemos repensarlas y en gran parte reformarlas si queremos mantener cierto carácter asambleario y desarrollar de verdad el principio de gobernar obedeciendo.

4. ¿Qué nuevas redes queremos tejer?

La gran noticia es que experiencias similares se están llevando a cabo en muchos lugares y a diferentes escalas. Aprovecharlas para coordinar esfuerzos parece incuestionablemente oportuno y necesario. De hecho, durante el periodo pre-electoral se compartieron de manera informal herramientas, conocimientos y recursos. Queremos construir espacios de cooperación que den continuidad a dichas cooperaciones. La relación directa con ciudades similares del Estado parece la más obvia y visible, pero hay otras que pueden ser incluso más importantes. En la Comunidad de Madrid la ordenación territorial invita particularmente a trabar una relación estrecha con otros municipios, ya que las políticas que queremos poner en marcha trascienden los límites administrativos. Hablaremos de la posibilidad de crear una Red Municipalista Madrileña como uno de esos espacios de colaboración, que sirva también de marco común de lucha frente a las políticas conservadoras del gobierno de la Comunidad. Cabría abordar también, en este último eje de debate, la cuestión de qué otras confluencias son deseables de cara a las elecciones generales y si desde Ganemos Madrid se debería intervenir de alguna forma.

Son muchas preguntas, muchas ideas. Al preparar las jornadas no hemos pretendido agotarlas ni responderlas, sino propiciar el surgimiento de muchas más. Es muy ambicioso para un día y medio, pero no hemos llegado hasta aquí siendo poco ambicios@s ;-)