Ganemos Madrid con el Carnaval y las libertades: libertad sin cargos para los artistas presos.

128Por primera vez en mucho tiempo se ha recuperado, con participación y carácter populares, el Carnaval en Madrid, en un barrio no céntrico, diverso socialmente y mestizo, como alegremente polifónico y descentrado es el propio espíritu del Carnaval.

En ese contexto, unos titiriteros han representado una obra satírica en denuncia de la criminalización del disidente y en defensa de las libertades, un discurso periférico y libre, sí, carnavalesco, irreverente. Por eso ha herido, sin duda, la sensibilidad de algunas personas. Y la cosa debería haber quedado ahí. Al fin y al cabo, es Carnaval. Pero no.

Algo lo tuerce todo. La mera presencia en dicha representación de un juego de palabras es usada por algunos medios como punta de lanza ideológica, descontextualizando del discurso y del mensaje los términos, erróneamente citados además como Gora ETA, en vez de como Gora Alka-ETA. Así, se ponen del lado de la detención de unos artistas de calle por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo, algo insostenible bajo ninguna posible interpretación de la obra, a la vez que desatan una campaña de persecución política contra un gobierno que, en su opinión, nunca debió ganar las elecciones (privilegio exclusivo del bloque conservador). Un curioso concepto de la democracia y del Estado de Derecho, que en rigor no lo es en ningún aspecto.

Puede discutirse si la actuación era adecuada para un público infantil, pero lo que sí es evidente es que estas detenciones y acusaciones mediáticas constituyen una criminalización de la libertad de expresión al uso de la España más negra (lo mismo que la obra trataba de denunciar) y un atentado inadmisible contra los derechos fundamentales, que no deben estar sujetos a ninguna instrumentalización política.

Como movimiento democrático, Ganemos Madrid está con las libertades y contra la censura.
Está con los artistas callejeros y el espíritu del Carnaval.

Y exige por ello su puesta en libertad.

Hoy todas somos titiriteras.