Derecho a la ciudad, derecho a la movilidad.

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·Audio derecho a la ciudad, derecho a la movilidad

PONENTES:

Sobrevivir no es delito. Malick Gueye Ly, autoorganización de manteros y lateros para una lucha común por el derecho a la ciudad (ASPM y Sindicato Mantero y Latero)

PNL por la despenalización del Top Manta. Ione Belarra (Diputada de UP)

Por un Madrid para todos y todas.Khadydiatou Camara y Sara Bourehiyi (Asociación Universitaria de Afrodescendientes, Kwanzaa)

Seguridad colectiva vs políticas securitarias, Débora Dávila y Sergio García (Observatorio Metropolitano)

La salud: un derecho universal en peligro de extinción.Iñaki Ortiz (Yo Sí Sanidad Universal)

Niños y niñas no acompañadxs en Madrid. Patricia Fernández (Coordinadora de Barrios)

Refugees Welcome. Pedro Arce (Red Solidaria de Acogida).

El derecho a la ciudad en un sentido amplio debe pasar por la existencia y la vida.

Sin embargo, a menudo las ciudades son espacios de conflicto, que en ocasiones pasan por la disputa del espacio público o el reconocimiento del derecho a habitar o el derecho a existir. Las ciudades están atravesadas por fronteras interiores, o lo que es lo mismo, por diversos dispositivos que impiden o bien habitar el espacio público, o bien moverse libremente a aquellas personas percibidas como diferentes ya sea porque no nacieron en este territorio, ya porque, aun nacidas aquí y españolas, sus rasgos físicos les hagan pasar por extranjeras. Los derechos en función del genotipo segregan, mediante las políticas racistas de la administración o el racismo instaurado en la sociedad.

En este contexto, cuando pensamos en el derecho a la ciudad queremos recuperar el espacio público para todas las personas que habitan nuestras ciudades, con las que compartimos trabajo, supermercado, centros sociales y, en definitiva, vidas. Y la reivindicación de este derecho pasa necesariamente por analizar las políticas securitarias, que no sólo segregan el espacio público, sino que confieren más derechos al capital que a las personas. Para ello, es necesario analizar cuál es el papel de los dispositivos policiales en este nuevo diseño de ciudad que pretende ceder espacios a las grandes corporaciones en detrimento de los derechos laborales y sociales de las personas.

Una de las manifestaciones de esta transformación es el papel que juega el ordenamiento jurídico al elevar al código penal la venta de propiedad intelectual o industrial, que se realiza en la manta, penalizando de este modo la pobreza y a quien intenta sobrevivir haciendo frente a la misma globalización que le obligó a migrar. Ante esta situación, los procesos de organización de manteros y de lateros muestran una salida que pasa en primer lugar por la despenalización de la manta, poniendo fin a multas y penas de cárcel.

Pero las fronteras interiores, como se ha señalado antes, también se expresan en el racismo social que hace diferentes a las personas que, aun habiendo nacido aquí o ya nacionalizadas, no tienen la suficiente blanquitud para ser consideradas iguales. La sociedad de nuestras ciudades es claramente mestiza, igual que lo fue la construcción de Madrid con lenguas y esfuerzos de distintos territorios mezclados en el crisol migratorio del campo a la ciudad. Actualmente la pelea porque todos y todas seamos incluidas desde nuestras diferencias y diversidades, a la par que con pleno acceso a los derechos, pasa por erradicar cualquier forma de racismo.

En los últimos tiempos la Europa Fortaleza ha mostrado su lado más cruel, resultado no de una política concreta de cierre de fronteras ante la llegada de refugiados y refugiadas, sino más bien dando un paso más en el retroceso de derechos que se ha ido consolidando en los últimos años, convirtiéndose en el caldo de cultivo del racismo y la intolerancia. Este cierre que en los últimos tiempos ha sido más mediático y, por tanto, más visible, no es si no la continuación de la política de fronteras que ha convertido el Mediterráneo en una gigantesca fosa común.

Por esto, y puesto que la democracia empieza en lo cercano, consideramos que desde las instancias locales deben combatirse aquellas políticas que nos segregan, que no nos permiten acceder a derechos sociales como la sanidad, que nos impiden habitar las ciudades en igualdad de condiciones y con plenos derechos.

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Por más democracia y menos verticalidad en el gobierno de Ahora Madrid

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El Ayuntamiento de Madrid asistió ayer a la primera remodelación del gobierno municipal de esta legislatura. Ante la ausencia de debate interno a la hora de tomar esta decisión, alcanzada de manera unilateral y sin debate colectivo, desde Ganemos Madrid -como parte de Ahora Madrid- queremos hacer públicas algunas de las líneas que, bajo nuestro punto de vista, deberían haber fundamentado esta decisión antes de hacerse oficial.

La falta de consenso con la que se ha producido el cambio acentúa la separación que existe entre quienes tienen competencias en áreas de gobierno, distritos y alcaldía. La decisión tomada respecto al Área de Cultura ahonda en esta situación y concentra aún más poder en la figura de la alcaldesa y su equipo de confianza. Con ello, se afianza el presidencialismo de la estructura municipal que heredamos de gobiernos anteriores en esta ciudad y se desmarca de la candidatura democrática, abierta y participativa que propuso Ahora Madrid como bandera desde sus inicios.

El balance de estos dos años apunta a que habría sido un buen momento para democratizar la estructura de la corporación y terminar con la verticalidad que impuso Gallardón en este Ayuntamiento. Esto permitiría evitar algunas de las políticas contrarias al programa de Ahora Madrid y recuperar puntos de ese programa como es la creación de un área de Equidad que, recordemos, es una reivindicación de Ganemos Madrid desde sus inicios. El debate colectivo habría permitido a las personas que forman parte de esta organización presentar propuestas a la hora de afrontar una verdadera estrategia de equidad de género que respondiese a unas necesidades que no han sido afrontadas aun y que van más allá de la mera instrumentalización que se está produciendo, de algún modo, de la lucha del movimiento feminista.

La consecuencia directa del cambio de competencias en Cultura viene a reforzar algunas posturas conservadoras más afines a discursos manejados por la derecha que a un verdadero proyecto que cambie la política cultural de esta ciudad. Sólo con un Área de Cultura -incluida la empresa municipal Madrid Destino- independiente a las presiones del establishment, podríamos esperar unas políticas culturales a la altura de las expectativas que generamos en 2015.

Es por esto que desde Ganemos Madrid no compartimos la decisión alejada de toda lógica democrática y participativa contraria no sólo a los principios políticos que defendemos sino también a la organización política de la que somos parte, Ahora Madrid.

Finalmente, entendemos que este tipo de decisiones reinciden en la verticalidad y siguen minando el proyecto que, colectiva y anónimamente se ha venido trabajando por una parte importante de la población de Madrid desde mucho antes de mayo de 2015.

Ahora Madrid llegó para transformar esta ciudad con la consigna de construir procesos democráticos más participativos. Seguimos trabajando porque no se gobierna solo escuchando, también obedeciendo a la población y al programa que entre todas construimos.

Ganemos Madrid.

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ACERCA DE LA NEGATIVA DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID A ASUMIR LA INICIATIVA PROPUESTA POR CEAQUA (“Querella argentina”)

217Desde GM manifestamos nuestro malestar con la actuación del Ayuntamiento de Madrid ante su lentitud (o dejación) en la eliminación de los vestigios del franquismo de nuestras calles, y por su negativa a querellarse para que se investiguen los crímenes contra la humanidad cometidos por la dictadura franquista -como sí lo han hecho los ayuntamientos de Zaragoza, Vitoria, Pamplona y otros- a propuesta de la iniciativa ciudadana denominada “Querella Argentina”. El Ayuntamiento aprobó el pasado 16 de febrero un Plan Estratégico de Derechos Humanos: poco importan este tipo de iniciativas si el consistorio se inhibe ante la obligación de amparar y promover todas las acciones judiciales encaminadas a preservar y defender estos derechos. Con su pasividad el gobierno municipal está incumpliendo esta exigencia humanitaria.

Desde GM queremos renovar nuestro apoyo y compromiso con todas las iniciativas memorialistas que buscan la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas del franquismo y sus familiares. También creemos que sólo de forma democrática, colectiva, participativa, podrán decidirse los nuevos usos y denominaciones de los vestigios de la dictadura, nunca de modo autoritario, como pretende el Comisionado nombrado por la alcaldesa, que no reconocemos como competente para buscar esa verdad y reparar la injusticia. Los argumentos que sustentan nuestra postura están ampliamente tratados en el texto publicado en nuestra web (“Verdad, Justicia y Reparación”).

Por si no bastase lo antedicho, además el ayuntamiento incurre en el incumplimiento de la llamada “Ley de Memoria Histórica” que, pese a sus manifiestos déficits y omisiones, constituye al menos un punto de partida para iniciar el obligado proceso de Verdad, Justicia y Reparación que la historia y la sociedad demandan.

 

GANEMOS MADRID – (COMISIÓN DE MEMORIA HISTÓRICA)

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Ganemos Madrid se planta ante el proceso de turistificación del centro urbano

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El Área de Desarrollo Urbano Sostenible tenía previsto llevar hoy al pleno de enero del Ayuntamiento de Madrid la aprobación de un Plan Especial para convertir el edificio situado en el número 9 de la calle Divino Pastor en 14 apartamentos turísticos. Ganemos Madrid se opone de manera frontal a esta operación, cuyo resultado servirá para seguir alimentando una problemática de la que ahora se empieza a tener consciencia: la alta concentración de alojamientos turísticos que soporta el Distrito Centro. Con el caso de Divino Pastor, además, asistimos a una evidencia de la que Ganemos Madrid quiere desvincularse: la anteposición del lucro privado y los beneficios de la familia Capriles a las necesidades de la población de un barrio afectado seriamente por los efectos del turismo en la ciudad.

Dos cuestiones fundamentales motivan, pues, la postura de Ganemos en esta votación: por un lado el firme convencimiento de que es necesaria una regulación que frene el crecimiento de la oferta turística en zonas saturadas y no sitúe el marco sólo en el alquiler que se da desde plataformas digitales y aplicaciones móviles. El equipo de gobierno tiene capacidad para limitar el número de licencias hoteleras que concede y la aprobación o no de este Plan Especial es una muestra.

Por otro lado, la enajenación de este edificio, que albergó hasta 2014 las oficinas del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, es una muestra del saqueo del patrimonio público que realizó Ana Botella aprovechando su paso por la alcaldía. Una muestra intolerable de la especulación inmobiliaria que ha sacudido esta ciudad, puesta al servicio de los intereses financieros de grandes grupos que buscan el beneficio empresarial por encima de cualquier configuración sostenible de la ciudad. Es tiempo ya de que Ahora Madrid encare de manera clara esta terciarización del centro urbano y, por coherencia, tiene que afrontarla de acuerdo a su programa electoral, que en ningún punto recogía facilitar la tarea de quienes especulan.

Los votos de Ganemos Madrid no servirán para priorizar la especulación y la mercantilización de la ciudad sobre los intereses de la población e instamos al Ayuntamiento a asumir la importancia de la actual saturación con el fin de que se modifique la normativa urbanística, como ya ha sucedido en Barcelona.

Ganemos Madrid justifica su posición en base a los siguientes datos:

– El barrio de Universidad (Malasaña), igual que el conjunto del distrito Centro y buena parte de la almendra central de Madrid, sufre una seria y creciente saturación turística. Las plazas turísticas reguladas en hoteles, apartahoteles, hostales y edificios de apartamentos turísticos ascienden en este barrio a 6.305, a las que habría que sumar las cerca de mil plazas en viviendas de uso turístico no reguladas que se ofrecen a través de plataformas digitales

– A pesar del conocimiento acerca de esta saturación el Ayuntamiento no sólo no ha actuado hasta ahora para modificar la normativa urbanística de usos en el centro de la ciudad (que permite el cambio de uso de edificios enteros a terciario de hospedaje mediante una simple licencia), sino que en aquellos casos en los que es necesaria la tramitación de un Plan Especial para permitir ese cambio de uso (por ejemplo en caso de edificios históricos protegidos) ha tramitado y aprobado hasta 8 planes de este tipo en el distrito Centro (sin contar las licencias directas), sobre los que se tenía un importante margen de maniobra para no haberlos aprobado

– La tasa de alojamientos turísticos en el distrito Centro es de 360 plazas por cada 1.000 habitantes, una concentración superior a la que se da en el centro de Barcelona, donde ya no se conceden nuevas licencias de hotel ni se sustituyen las extinguidas

– El edificio tuvo titularidad municipal hasta que Ana Botella lo vendió en 2014, después de 4 subastas que resultaron desiertas. La venta se produjo de manera directa y por dos millones menos de su primer precio de salida.

La operación de expolio aún no ha concluido y necesita del visto bueno del pleno, pero el voto a favor de Ganemos Madrid sería incoherente. Apostamos por otro modelo de ciudad y por una ruptura real con las líneas políticas del PP. Por eso, llegado el momento, votaremos en contra.

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¿Qué Madrid queremos?

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Jornadas de Ciudad.

¿Qué Madrid queremos? Hacia un nuevo modelos de ciudad.

 Del desarrollo de la ciudad a la ciudad habitada
Durante los años de la burbuja inmobiliaria, una de las demandas clásicas de movimientos sociales y activistas fue el control sobre el desarrollo y el desmedido crecimiento de las ciudades. En contraposición, la intervención dentro de la ciudad habitada que iba acumulando problemas y carencias no atendidas se reivindicaba como el modelo a desarrollar. El cambio de paradigma pasaba por centrar los esfuerzos públicos y privados sobre la ciudad existente, planteando soluciones al desequilibrio territorial que el propio devenir urbano había ido consolidando a lo largo del tiempo, y por tomar en consideración a los ciudadanos, que habitan, utilizan y se identifican con el espacio sobre el que se ha de intervenir, sin relegarlos a su papel de consumidor, votante o contribuyente.

Finalmente, fue la crisis económica la que puso en cuestión el modelo heredado del boom inmobiliario, paralizando por completo los planes de expansión de la ciudad. Sin embargo, y como siempre, el primer agente en liderar el cambio de paradigma ha sido el sistema inmobiliario, que ha superado la crisis hace tiempo con una estrategia clara: la rentabilidad se ha mudado a la ciudad habitada y es allí donde se juega la partida actualmente. Desde su perspectiva, la administración pública, a su servicio, debe dar solución a los problemas jurídicos que impiden el desarrollo de cada uno de los proyectos; y de no ser así, la amenaza es siempre la misma, la inversión se trasladará allí donde sus peticiones sean escuchadas y aceptadas.

Así, el modelo inmobiliario de la burbuja se ha ido trasladando poco a poco al tejido habitado de la ciudad. Todas las operaciones quedan justificadas por la inminente creación de empleo, y por la generación de riqueza de las nuevas actividades que, por arte de magia, se repartirá entre el conjunto de los ciudadanos. En un primer momento, las operaciones planteadas han pujado por las áreas centrales y mejor posicionadas, pero son muchos los condicionantes que hacen pensar que tarde o temprano las oportunidades podrán encontrarse a lo largo y ancho de la ciudad, también en la periferia peor posicionada. El traslado del modelo inmobiliario al suelo urbano habitado puede ser muy peligroso y la adaptación de los instrumentos y herramientas para que esto se haga posible son numerosas: la revisión del marco legal, de las ayudas económicas, la insistencia en la adaptación del sector y en las oportunidades que la rehabilitación brinda, su vínculo con la eficiencia energética y con el consumo de energía, etc.

Mientras, la administración pública trabaja a contrarreloj, sin tiempo ni herramientas que le permitan reflexionar sobre si las necesidades de la ciudad y sus habitantes coinciden o no con las del sistema inmobiliario, y permitiendo de nuevo la generación de plusvalías con la compraventa de futuribles que no está claro que se tenga la intención de materializar. La estrategia de despiste pasa por el número de heridas abiertas a lo largo y ancho de la ciudad. Y por la falta de tiempo, o de fuerzas, de enfrentarse con el gran problema: parar la máquina, reflexionar sobre qué ciudad queremos, y desmontar un discurso instalado entre la ciudadanía, la clase política y la prensa y que a todas luces es falso.

El gran reto, todavía en trámite, pasará por recuperar la dignidad de lo público y por encontrar la forma adecuada de insertar la participación de la ciudadania dentro de los procesos. La administración debe centrarse y trabajar para sus ciudadanxs, anteponer sus necesidades a los requisitos del sistema inmobiliario, y evitar a toda costa que la ciudad se siga desarrollando a base de expectativas, suelos y edificios que no son necesarios y que, con suerte, solo crearán algunos empleos temporales y precarios. La voz de colectivos y ciudadanxs debe ser legitimada, y ser colocada, al menos, al mismo nivel que la de los operadores urbanísticos que han decidido y gobernado esta ciudad durante décadas.

Pero la ciudad es algo más que el desarrollo urbanístico, en los que suele predominar el factor económico por encima de los objetivos sociales o medioambientales. La ciudad es el espacio donde vivimos las personas de todas las edades y procedencias, y aunque no se suele tener en cuenta los aspectos de inclusividad, la habitamos de forma muy diferente. Y, además, el urbanismo no es neutro. “Al conformar el espacio urbano se dan prioridades, se reflejan poderes y se visibilizan derechos”. Así, podemos asegurar que la ciudad ha sido proyectada, gestionada, articulada, “sin tener en cuenta deseos, necesidades y actividades diversas de las mujeres”.

¿Qué Madrid queremos?
La propuesta de esta jornada pasaría por intentar definir criterios y objetivos que permitan plantear entre todas qué Madrid queremos construir, incidiendo especialmente en las herramientas adecuadas para lograrlo y procurando una visión transversal y global del problema.

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