Ganemos Madrid se planta ante el proceso de turistificación del centro urbano

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El Área de Desarrollo Urbano Sostenible tenía previsto llevar hoy al pleno de enero del Ayuntamiento de Madrid la aprobación de un Plan Especial para convertir el edificio situado en el número 9 de la calle Divino Pastor en 14 apartamentos turísticos. Ganemos Madrid se opone de manera frontal a esta operación, cuyo resultado servirá para seguir alimentando una problemática de la que ahora se empieza a tener consciencia: la alta concentración de alojamientos turísticos que soporta el Distrito Centro. Con el caso de Divino Pastor, además, asistimos a una evidencia de la que Ganemos Madrid quiere desvincularse: la anteposición del lucro privado y los beneficios de la familia Capriles a las necesidades de la población de un barrio afectado seriamente por los efectos del turismo en la ciudad.

Dos cuestiones fundamentales motivan, pues, la postura de Ganemos en esta votación: por un lado el firme convencimiento de que es necesaria una regulación que frene el crecimiento de la oferta turística en zonas saturadas y no sitúe el marco sólo en el alquiler que se da desde plataformas digitales y aplicaciones móviles. El equipo de gobierno tiene capacidad para limitar el número de licencias hoteleras que concede y la aprobación o no de este Plan Especial es una muestra.

Por otro lado, la enajenación de este edificio, que albergó hasta 2014 las oficinas del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, es una muestra del saqueo del patrimonio público que realizó Ana Botella aprovechando su paso por la alcaldía. Una muestra intolerable de la especulación inmobiliaria que ha sacudido esta ciudad, puesta al servicio de los intereses financieros de grandes grupos que buscan el beneficio empresarial por encima de cualquier configuración sostenible de la ciudad. Es tiempo ya de que Ahora Madrid encare de manera clara esta terciarización del centro urbano y, por coherencia, tiene que afrontarla de acuerdo a su programa electoral, que en ningún punto recogía facilitar la tarea de quienes especulan.

Los votos de Ganemos Madrid no servirán para priorizar la especulación y la mercantilización de la ciudad sobre los intereses de la población e instamos al Ayuntamiento a asumir la importancia de la actual saturación con el fin de que se modifique la normativa urbanística, como ya ha sucedido en Barcelona.

Ganemos Madrid justifica su posición en base a los siguientes datos:

– El barrio de Universidad (Malasaña), igual que el conjunto del distrito Centro y buena parte de la almendra central de Madrid, sufre una seria y creciente saturación turística. Las plazas turísticas reguladas en hoteles, apartahoteles, hostales y edificios de apartamentos turísticos ascienden en este barrio a 6.305, a las que habría que sumar las cerca de mil plazas en viviendas de uso turístico no reguladas que se ofrecen a través de plataformas digitales

– A pesar del conocimiento acerca de esta saturación el Ayuntamiento no sólo no ha actuado hasta ahora para modificar la normativa urbanística de usos en el centro de la ciudad (que permite el cambio de uso de edificios enteros a terciario de hospedaje mediante una simple licencia), sino que en aquellos casos en los que es necesaria la tramitación de un Plan Especial para permitir ese cambio de uso (por ejemplo en caso de edificios históricos protegidos) ha tramitado y aprobado hasta 8 planes de este tipo en el distrito Centro (sin contar las licencias directas), sobre los que se tenía un importante margen de maniobra para no haberlos aprobado

– La tasa de alojamientos turísticos en el distrito Centro es de 360 plazas por cada 1.000 habitantes, una concentración superior a la que se da en el centro de Barcelona, donde ya no se conceden nuevas licencias de hotel ni se sustituyen las extinguidas

– El edificio tuvo titularidad municipal hasta que Ana Botella lo vendió en 2014, después de 4 subastas que resultaron desiertas. La venta se produjo de manera directa y por dos millones menos de su primer precio de salida.

La operación de expolio aún no ha concluido y necesita del visto bueno del pleno, pero el voto a favor de Ganemos Madrid sería incoherente. Apostamos por otro modelo de ciudad y por una ruptura real con las líneas políticas del PP. Por eso, llegado el momento, votaremos en contra.

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¿Qué Madrid queremos?

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Jornadas de Ciudad.

¿Qué Madrid queremos? Hacia un nuevo modelos de ciudad.

 Del desarrollo de la ciudad a la ciudad habitada
Durante los años de la burbuja inmobiliaria, una de las demandas clásicas de movimientos sociales y activistas fue el control sobre el desarrollo y el desmedido crecimiento de las ciudades. En contraposición, la intervención dentro de la ciudad habitada que iba acumulando problemas y carencias no atendidas se reivindicaba como el modelo a desarrollar. El cambio de paradigma pasaba por centrar los esfuerzos públicos y privados sobre la ciudad existente, planteando soluciones al desequilibrio territorial que el propio devenir urbano había ido consolidando a lo largo del tiempo, y por tomar en consideración a los ciudadanos, que habitan, utilizan y se identifican con el espacio sobre el que se ha de intervenir, sin relegarlos a su papel de consumidor, votante o contribuyente.

Finalmente, fue la crisis económica la que puso en cuestión el modelo heredado del boom inmobiliario, paralizando por completo los planes de expansión de la ciudad. Sin embargo, y como siempre, el primer agente en liderar el cambio de paradigma ha sido el sistema inmobiliario, que ha superado la crisis hace tiempo con una estrategia clara: la rentabilidad se ha mudado a la ciudad habitada y es allí donde se juega la partida actualmente. Desde su perspectiva, la administración pública, a su servicio, debe dar solución a los problemas jurídicos que impiden el desarrollo de cada uno de los proyectos; y de no ser así, la amenaza es siempre la misma, la inversión se trasladará allí donde sus peticiones sean escuchadas y aceptadas.

Así, el modelo inmobiliario de la burbuja se ha ido trasladando poco a poco al tejido habitado de la ciudad. Todas las operaciones quedan justificadas por la inminente creación de empleo, y por la generación de riqueza de las nuevas actividades que, por arte de magia, se repartirá entre el conjunto de los ciudadanos. En un primer momento, las operaciones planteadas han pujado por las áreas centrales y mejor posicionadas, pero son muchos los condicionantes que hacen pensar que tarde o temprano las oportunidades podrán encontrarse a lo largo y ancho de la ciudad, también en la periferia peor posicionada. El traslado del modelo inmobiliario al suelo urbano habitado puede ser muy peligroso y la adaptación de los instrumentos y herramientas para que esto se haga posible son numerosas: la revisión del marco legal, de las ayudas económicas, la insistencia en la adaptación del sector y en las oportunidades que la rehabilitación brinda, su vínculo con la eficiencia energética y con el consumo de energía, etc.

Mientras, la administración pública trabaja a contrarreloj, sin tiempo ni herramientas que le permitan reflexionar sobre si las necesidades de la ciudad y sus habitantes coinciden o no con las del sistema inmobiliario, y permitiendo de nuevo la generación de plusvalías con la compraventa de futuribles que no está claro que se tenga la intención de materializar. La estrategia de despiste pasa por el número de heridas abiertas a lo largo y ancho de la ciudad. Y por la falta de tiempo, o de fuerzas, de enfrentarse con el gran problema: parar la máquina, reflexionar sobre qué ciudad queremos, y desmontar un discurso instalado entre la ciudadanía, la clase política y la prensa y que a todas luces es falso.

El gran reto, todavía en trámite, pasará por recuperar la dignidad de lo público y por encontrar la forma adecuada de insertar la participación de la ciudadania dentro de los procesos. La administración debe centrarse y trabajar para sus ciudadanxs, anteponer sus necesidades a los requisitos del sistema inmobiliario, y evitar a toda costa que la ciudad se siga desarrollando a base de expectativas, suelos y edificios que no son necesarios y que, con suerte, solo crearán algunos empleos temporales y precarios. La voz de colectivos y ciudadanxs debe ser legitimada, y ser colocada, al menos, al mismo nivel que la de los operadores urbanísticos que han decidido y gobernado esta ciudad durante décadas.

Pero la ciudad es algo más que el desarrollo urbanístico, en los que suele predominar el factor económico por encima de los objetivos sociales o medioambientales. La ciudad es el espacio donde vivimos las personas de todas las edades y procedencias, y aunque no se suele tener en cuenta los aspectos de inclusividad, la habitamos de forma muy diferente. Y, además, el urbanismo no es neutro. “Al conformar el espacio urbano se dan prioridades, se reflejan poderes y se visibilizan derechos”. Así, podemos asegurar que la ciudad ha sido proyectada, gestionada, articulada, “sin tener en cuenta deseos, necesidades y actividades diversas de las mujeres”.

¿Qué Madrid queremos?
La propuesta de esta jornada pasaría por intentar definir criterios y objetivos que permitan plantear entre todas qué Madrid queremos construir, incidiendo especialmente en las herramientas adecuadas para lograrlo y procurando una visión transversal y global del problema.

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El Ministro Montoro se tira al monte con las cuentas de Madrid

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El Ministerio de Hacienda, dirigido por Cristóbal Montoro, tiene la intención de intervenir en las políticas de cambio del Ayuntamiento de Madrid. Esta es la conclusión que alcanzamos tras asistir al penúltimo intento de coacción política que ha pergeñado usando su posición en la Administración central del Estado.

En el día de ayer el señor Montoro se dirigió al área de Economía y Hacienda para exigir un recorte presupuestario que se estima alrededor de los 300 millones de euros, todo ello a pesar de que el Ayuntamiento de Madrid se encuentra en una posición de enorme solvencia económica avalada por un superávit de 511 millones de euros y mantiene un buen ritmo de reducción de deuda que solo en el último año ha supuesto 1.074 millones de euros.

Desde Ganemos Madrid no aceptamos que nuestra ciudad y su gobierno se conviertan en el campo de pruebas de las políticas de austeridad diseñadas en los últimos años. Al igual que denunciamos que este ataque al claro incremento del gasto social y las inversiones que se están realizando en Madrid tiene un claro trasfondo político: cerrar la posibilidad de que la candidatura municipalista Ahora Madrid concrete un programa político de cambio en nuestra ciudad. Por eso nos preguntamos ¿ha mandado el señor Montoro la misma carta a las múltiples administraciones gobernadas por el PP que incumplen con esta regla de gasto?

Sabemos que en 2015 la Comunidad de Madrid incumplió el techo de gasto en 597 millones de euros. Igual que es de sobra conocido que el propio Gobierno Central incumplió el techo de gasto impuesto por Bruselas en varios miles de millones. Sin embargo, no tenemos constancia de que el Ministerio de Hacienda haya amenazado a Cifuentes con medidas coercitivas de inhabilitación, ni tampoco que se haya fijado ningún procedimiento similar para la Administración del Estado.

Con todo ello es cierto que Madrid superó en 2015 la regla de gasto impuesta por el Ministerio y la Troika en cerca de 17 millones de euros, un dinero que se dedico a pagar la devolución de la paga extra que el Partido Popular quitó a los funcionarios y que –de nuevo en periodos electorales-, decidió devolver.

A pesar de esto las cuentas del Ayuntamiento de Madrid han sido un ejemplo de transparencia y de solvencia a lo largo de esta legislatura. Dos elementos que quedaron reflejados en el Plan Económico Financiero que ahora el Ministerio de Hacienda rechaza.

Desde Ganemos Madrid creemos se nos plantean dos caminos, acatar los recortes sociales que nos quiere imponer el Ministerio o seguir demostrando que es absolutamente compatible el equilibrio presupuestario y las inversiones y gastos sociales para mejorar la vida de los madrileños y madrileñas. Nosotros defenderemos siempre la segunda vía, aquella que usa el superávit y unas cuentas públicas saneadas para reconstruir las instalaciones públicas y los servicios municipales que encontramos devastados hace 18 meses cuando llegamos al gobierno.

Ni un paso atrás frente a las presiones de Rajoy y del renovado gobierno del Partido Popular. Madrid no continuará con las políticas de quienes durante años maltrataron esta ciudad aumentando la desigualdad entre sus habitantes. Ese es nuestro compromiso.

Un cordial saludo.

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TODOS SOMOS TITIRITEROS. POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

205La Audiencia Provincial de Madrid lo tiene claro: la actuación de Títeres desde Abajo durante el carnaval de 2016 en el distrito de Tetuán no supone un delito de odio y ha optado por archivar este caso. Es la segunda vez que se archiva esta causa, después de que la Audiencia Nacional considerase que los titiriteros no habían incurrido en ningún delito de enaltecimiento del terrorismo.

Desde Ganemos Madrid mostramos nuestra alegría, tanto por el archivo de la causa como por la movilización ciudadana que defendió esos días la libertad de expresión y nuestros derechos fundamentales. Una sociedad que se volvió a situar un paso por delante de sus representantes y que no cayó en una tramposa estrategia de polarización: una sociedad que anhela la discusión democrática frente a la crispación mediática y la judicialización de las diferencias políticas.

Hoy se demuestra, como advertimos en su momento, que el propósito inicial no era juzgar un supuesto delito, sino atacar la libertad de expresión y de creación artística, e infundir el miedo a través del linchamiento público y la vergonzosa judicialización que han sufrido dos personas inocentes. También, lamentamos que en su día el Tribunal Supremo archivara la querella presentada por la Asociación Libre de Abogados contra el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno Chamarro, que interpretó “enaltecimiento del terrorismo” e impuso prisión preventiva por una obra de títeres de cachiporra.

Esta situación podría haberle tocado a cualquiera. El caso de los titiriteros fue un caso más de “guerra cultural” creada e inflada de un modo delirante por medios de comunicación y grupos políticos que recurren a supuestos escándalos “morales” para atacar el proceso de cambio político que se ha dado en los Ayuntamientos.

La estrategia de “guerra cultural” practicada a menudo por personajes como Esperanza Aguirre -aunque no pocas veces queda reducida al ridículo- se contrapone con lo que en cualquier sociedad democrática se debatiría de forma dialogada y razonada. Pensamos además que este verdadero odio que practica la derecha más rancia intenta ser una herramienta útil para tapar sus propias vergüenzas, infinitamente más importantes para el conjunto de la población. El verdadero escándalo es que se presenten como guardianes de la moral quienes han sido los más acérrimos defensores del expolio de la riqueza común a través de los desahucios, los recortes y las privatizaciones, quienes han actuado permanentemente como encubridores del bochorno cotidiano de la corrupción masiva, y que han hecho que nuestro Madrid sea una de las ciudades más desiguales de Europa.

Una situación similar sufre estos días la tuitera Cassandra, para quien el fiscal pide dos años y medio de cárcel por unos chistes sobre Carrero Blanco. Tampoco se libró del tortuoso proceso el cantante de Def con Dos, César Strawberry, que este verano fue absuelto. Se le pedía más de dos años de prisión por entender la Fiscalía que había incurrido en delito de enaltecimiento del terrorismo por seis tuits de contenido parecido.

No podemos omitir, por otra parte, la responsabilidad política que en este asunto tiene el gobierno del Ayuntamiento de Madrd, especialmente la Alcaldesa Manuela Carmena y los responsables de la Concejalía de Cultura. Exigimos pues, en primer lugar, disculpas públicas hacia Raúl y Alfonso, los dos titiriteros, por no haber sido defendidos sin matices ante el ataque que estaban sufriendo, pero también para las personas que vieron afectado su trabajo, tanto en el Ayuntamiento como en el Carnaval de Madrid. Un gesto que nos parece esencial si se pretende restituir la brecha que el caso de los titiriteros generó con muchas de las personas y colectivos más comprometidas con el cambio en nuestra ciudad, que nos pusieron en el Ayuntamiento, y que, algunas de manera pública, se han distanciado de Ahora Madrid. También, reivindicamos con humildad, pero con orgullo, el posicionamiento que en este caso mantuvimos desde Ganemos Madrid [goo.gl/4FvUFg].

Carnaval 2016, un carnaval popular

Nos parece justo hacer referencia a lo que el Carnaval Madrid 2016 supuso para el tejido social del distrito de Tetuán. Cientos de personas participaron de forma altruista durante meses en la confección, programación y difusión de todos los eventos programados. El caso al que estamos haciendo referencia tuvo este significativo daño colateral: la apuesta por la descentralización de la ciudad en el ámbito cultural, sin duda quedó tocada y, haciendo referencia de nuevo a Tetuán, la apuesta por integrar a decenas de culturas en la zona quedó enmarcada en un suceso que acaparó portadas criminalizadoras, invisibilizando y negando lo que esa festividad trajo bajo el brazo, la posibilidad de un Madrid diverso y alegre. Para las organizaciones y colectivos de la zona, toda esta mascarada supuso un varapalo

La credibilidad, la valentía y la buena relación con nuestra gente son algunos de nuestros principales tesoros. Seguiremos organizándonos para defender la alegría, las libertades civiles, los métodos pacíficos y la discusión democrática razonada frente a quienes no pueden soportar la pérdida de sus privilegios.

Un fuerte abrazo, titiriteros. Todos y todas somos titiriteros.

Ganemos Madrid.

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Ganemos Madrid exige la paralización de la demolición del Taller de Precisión de Artillería

198La plataforma municipalista, que forma parte de Ahora Madrid, considera que no existen razones para conceder la licencia que permite derribar el histórico edificio del TPA, puesto que no está aprobado el Convenio de Gestión necesario para poder edificar las nuevas construcciones, y también por prudencia, ya que existen abiertos varios frentes judiciales en la Fiscalía y en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid que podrían anular la operación urbanística.

El Ayuntamiento de Madrid ha concedido la licencia para demoler el Taller de Precisión de Artillería, ubicado en la calle Raimundo Fernández Villaverde, en el distrito de Chamberí. Entendemos que esta operación especulativa, mal planteada desde que en 1997 se recalificase la parcela de uso público perteneciente al Ministerio de Defensa a uso lucrativo residencial -multiplicando así la edificabilidad- supone una complicada herencia que debe ser solucionada en términos muy distintos a los que actualmente se mantienen desde el Área de Desarrollo Urbano Sostenible.

El Taller de Precisión de Artillería es un edificio que data de 1899 y figura con el número 25075 en el Catálogo de Edificios del actual Plan General de Ordenación Urbana de 1997, con nivel de protección Remitida (lo que significa que su grado de protección queda supeditado a la concreción en el mencionado Plan Parcial). Esta protección fue obviada en la tramitación del Plan Parcial, pese a cumplir con criterios que avalarían su protección: más de cien años de antigüedad, valor arquitectónico por su estilo neomudéjar, ser el edificio de hormigón armado más antiguo de Madrid y contar con un jardín con árboles centenarios. También cumple con los requisitos del Plan Nacional de Patrimonio Industrial. De hecho, estuvo incluido con nivel de protección Estructural hasta en tres Catálogos anteriores (1977, 1980 y 1985), sin que se justificase su cambio a protección Remitida en el de 1997.

El plan de racionalización en la administración pública del PP facilitó en 2014 la venta de este inmueble, que era propiedad del Ministerio de Defensa. Sin embargo, para poder materializar los planes inmobiliarios del nuevo propietario del terreno, era preciso que el Ayuntamiento aprobase un Plan Parcial que permitiera la eliminación del conjunto histórico. Es por esto que hace poco más de un año se convocó un pleno extraordinario donde se evidenciaron las distintas opiniones que este tema suscita en el grupo municipal de Ahora Madrid al votar seis de sus concejales en contra del documento, en línea con la posición de las asociaciones vecinales, ecologistas y de defensa del patrimonio.

Gracias a la acción de estos colectivos existen dos recursos judiciales contra este Plan Parcial abiertos en el TSJM, así como una investigación de la Fiscalía. El tribunal aún no se ha pronunciado sobre la legalidad de este Plan ni, en definitiva, sobre la demolición de un edificio que podría catalogarse como patrimonio histórico. El siguiente requisito, tras el Plan Parcial, pasa por la aprobación en pleno de un Convenio de Gestión en el que se defina con mayor precisión la parcelación resultante, antes de la concesión de las licencias de edificación. El concejal del Área de Desarrollo Urbano Sostenible se comprometió al aprobar el Plan Parcial a recoger las reclamaciones vecinales (necesidades dotacionales y protección del patrimonio) en este Convenio, que aún no se conoce. Sin embargo, pese a que el Convenio aún no se ha aprobado y no se podrían construir los nuevos edificios, los nuevos propietarios solicitaron la licencia de demolición de los edificios existentes. Consideramos que la única motivación posible de esta petición es destruir los edificios históricos antes de que los tribunales puedan reconocer su protección y, por tanto, frustrar la operación inmobiliaria.

La tramitación de la licencia de demolición en los últimos meses ha sido un proceso muy tortuoso, que se complicaba por las continuas aportaciones de datos que avalaban su valor histórico y que han ocasionado que se llevase en numerosas ocasiones a las comisiones de patrimonio municipal y autonómica. En julio fue la Fiscalía quien paralizaba el proceso por las dudas sobre la protección del inmueble y en octubre se hacía pública la existencia, en el sótano, de un refugio antiaéreo subterráneo construido durante la Guerra Civil. A pesar de que – ante este hallazgo – se volvió a instar la paralización del expediente de la licencia de demolición, el proceso, ha seguido su curso y se ha concedido el permiso para la demolición por encima del nivel del suelo, manteniendo paralizada la actuación en la zona subterránea. Esta paralización se mantendrá hasta que concluyan los estudios sobre el refugio antiaéreo que está realizando la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid y podría convertirse en definitiva si, como todo parece indicar, se demuestra que se trata de un refugio antiaéreo de la Guerra Civil.

Desde Ganemos Madrid consideramos que, de producirse, esta demolición, el Ayuntamiento de Madrid estaría continuando la política urbanística neoliberal mantenida por anteriores gobiernos, al priorizar el lucro residencial sobre la protección patrimonial de un edificio histórico y sobre los beneficios que el aprovechamiento público y dotacional tendría para quienes habitan Madrid.

Entendemos que el gobierno municipal tuvo cierto margen de maniobra para solucionar esta situación en términos bien diferentes a la hora de redactar el Plan Parcial, pero sobre todo tiene margen para impedir la demolición hasta que el tribunal se pronuncie sobre las alegaciones presentadas en cuanto a la protección del edificio. No hay razones para comenzar de manera urgente una demolición, ya que no podrían construirse los nuevos edificios hasta que no se apruebe el Convenio de Gestión y se levante (o no) la imposibilidad de demoler el subsuelo. En caso de no paralizarse la demolición, Ganemos Madrid no descarta ejercer las acciones legales necesarias para lograrlo, poniéndose para ello a disposición de los colectivos vecinales, ecologistas y de defensa del patrimonio.

Ganemos Madrid.

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